* Todos los seres humanos somos pecadores y no tenemos manera alguna de ser aceptados por un Dios santo y justo, por medio de nuestro esfuerzo.
* Por cuanto todos sin excepción hemos pecado, ya estamos bajo condenación. (Romanos 6:23).
* Jesucristo sufrió y murió por nuestros pecados, pagando él mis
mo el castigo que justamente merecíamos. (Isaías 53:5-6).
* Toda persona que deposita su fe en el Señor Jesucristo, confiando en su perfecto sacrificio, recibe el completo perdón de sus pecados y la seguridad de la vida eterna. (Romanos 10:8-9).
Si Dios ha obrado en tu vida de esta manera,
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